Pinzolo. Unos días de ski en Val Rendena.

Como vengo contando un poco de las actividades extra musicales que estoy haciendo en este viaje, se dió la oportunidad de tener unos días libres en el conservatorio y aproveché para esquiar en una zona notable con mucha tradición en deportes invernales.

Cuando estuve instalado en Bolzano, le escribí a Alberto, un amigo y colega pianista barilochense que vive en Buenos Aires, pero que es multitasking! Es un consumado esquiador y instructor y en algunas conversaciones con el en años anteriores en Argentina, siempre me decía que venía a Italia a hacer temporada invernal, aprovechando también el parate veraniego en Argentina.

Luego que confirmamos las fechas según su disponibilidad y la mía, quedamos en encontrarnos en Pinzolo. Luego de tomar el tren a Trento, y de ahí un bus que recorre los valles con unas vistas espectaculares nos encontramos con Alberto en el centro de Pinzolo.

Iglesia de San Vigilio, sl siglo XIV con los frescos de la Danza Macabra de Simone Il Baschenis.

Pinzolo es una pequeña localidad en Val Rendena, un poco al sur de Madonna del Campiglio (que junto a Pinzolo forman un gran dominio esquiable a la manera de Grandvalira en Andorra), y esta rodeada por algunos de los cordones mas bellos de los Dolomitas: los de Brenta y Adamello. La verdad que estaba muy entusiasmado con volver a esquiar, ya que la última vez que me había deslizado en unas tablas fue en enero de 2019, y la posibilidad de hacerlo en un entorno tan hermoso era simplemente un privilegio.

VIsta de Pinzolo desde San Vigilio. La funivía se ve a la izquierda de la foto.

Después de buscar el equipo esa misma tarde fuimos a comer una pizza con Alberto y Ana (gracias de nuevo por todo!), nos fuimos a dormir, y al otro día temprano a la funivía y en 10 minutos estabamos en Pra Rodont, repasando un poco de cuestiones técnicas y luego cuando Alberto comenzó sus clases, yo fui a practicar hasta las dos de la tarde sin parar. No saqué muchas fotos porque la estaba pasando tan bien, y sentir el aire de montaña en la cara bajando, son sensaciones e imagines que quedan grabadas en la retina y en el cuerpo.

Los Dolomitas de Brenta «ahí nomás».

Al otro día repetimos la rutina pero se nos sumo Ana, y la pasamos genial hablando de experiencias musicales, pianisticas y montañisticas! Encima temperaturas primaverales y sol radiante! Dos días para el recuerdo, que coronamos con unas espectaculares cenas en lo de Alberto y su mamá, que también es instructora de ski.

El tercer día el clima no estaba tan bueno, con algo de neblina y frío, pero hasta las 15 lo aproveché a fondo. Hicimos unas bajas con Alberto y luego de pasar por su casa, busque las cosas y tomé el bus a Trento para tomar el tren y en poco más de dos horas, estaba llegando a Bolzano.

Último descenso en la funivía antes de retornoar a Bolzano.

Otra experiencia indimenticabile de este viaje! Gracias Alberto y Ana!

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