Trekking en los alrdedores de Bolzano (II)

Hace un par de días comencé a escribir un poco sobre las actividades outdoor que estuve haciendo estos meses en los ratos libres, y para que no de tedio leer algo muy extenso decidí divirlo en varios posteos.

Las primeras salidas a la naturaleza las estuve haciendo hacia el este de la ciudad. La siguiente que les voy a comentar es hacia el oeste.

En un domingo soleado y prístino había decidido tomar dirección al barrio de Gries, porque tenía pendiente conocer la vieja parroquia, su entorno y hacer la «Passeggiata del Guncina».

Vista de la aguja de la Vieja Iglesia de Gries desde el sendero.

Una vez que visité la iglesia con su respectivo cementerio al lado salía un sendero, que conducía a la Guncina, pero a la vez anunciaba otro recorrido con destino final «Cologna/Glaning» y luego San Genesio Atesino (o Jenesien). NB: pongo los dos nombres porque la ser una ciudad biligue todo esta consigando de esa manera.

Obviamente, y por ser domingo y para hacer el ejercicio de improvisar, decidi en lugar de ir al Guncina, ir a Cologna. Enseguida se entra en un ambiente más elevado con un pronunciado desnivel durante, al menos los primeros cuartenta y cinco minutos, pero enseguida estos senderos nos empiezan a regalar hermosas vistas. Ahora con el Talvera a la izquierda, el centro historico y el Adige al centro y el hospital central al fondo a la derecha.

Entre curvas y contracurvas en un momento particular se cruza la ruta que va a San Genesio, a unos 1.100 msnm, donde me quedé mis primeros dos días en Bolzano. Es una caminata exigente pero muy bella y con un poco de estado físico no tiene ningún impedimento.

Luego de llegar a San Genesio, bajé raudamente e hice una parada de Glaning o Cologna, y en uno de esos típícos patios alpinos dentro de casas que son mitad casa, mitad alojamiento y un restaurant abajo, me tomé un Messner Spritz, porque quería relajarme un rato y el día lo ameritaba.

Un momento de relax

Una hora después de bajar practicamente al trote, estaba en la ciudad. Otro domingo soñado que me regalaba Bolzano.

El lunes 25 de abril fue feriado en Italia. Como no tenia actividad académica ni tampoco podía ir al conservatorio a estudiar, el plan era ir a Fiè de vuelta hacer un trekking largo, pero el prónostico del tiempo era pésimo. Dormí hasta un poco más tarde pensando que sería un tranquilo día intramuros dedicado hacer cosas con la computadora, pero caspita!, sol radiante y ni una nube, y encima unos primaverales 24 grados. Pensé rápido y decidí rumbear para el lado de la funivía que va a Colle (Kolhern), y subir al monte Pozza (1615 msnm), el cerro que delimita al sur la ciudad de Bolzano. Este lugar está detrás de la estación de tren, a unos 20 minutos a pie de la casa.

El monte Pozza desde el Guncina,

Emprendí el ascenso por el camino de autos, y de a ratos había «atajos» perfectamente señalizados en los senderos de trekking para cortar las curvas y subir más velozmente. Luego de unas 3 horas y 1000 metros de desnivel llegué a Colle, donde arriva la funivía que está al comienzo del sendero. Un pequeño poblado, un caserío diríamos en Argentina, donde después de atravesar rutas, bosques, viñedos y caminos de montaña, con una vista inmejorable realicé una pequeña pausa para tomar agua y comer una frurta.

Colle.

Antes de seguir con el recorrido no quiero dejar de destacar como me llama la atención, no solo en general el estado de senderos, sino la señalización cuidada y abundante (si hay una duda, generalmente 10 minutos andando, se confirma con algun cartel o señal), y lo normalizado de la actividad outdoor. No importa si hace frio, si se es niño, adulto, hombre o mujer, a pie, en super bicicletas, o en auto, aprovechan el entorno maravilloso de la ciudad con fines recreativos o deportivos.

Otra postal que nos regala el entorno de esta ciudad.

Ahora si, retomé el ascenso por unos senderos que ya no tenían tanto desnivel, y luego de casi dos horas andando llegué hasta casi la cumbre (1540 msnm me indicó el GPS), decidí volver porque se había levantado mucho viento y había nubes de mal aspecto, tal cual estaba anunciado en la actualización del prónistico al mediodía, que pasado este, la tormenta que se esperaba a la mañana arribaría a la tarde. Antes de emprender el descenso pasé por la Rotwand para sacar unas fotos en un precipicio con un desnivel de 1300 verticales, justo sobre la pista del aeropuerto con vista al sur del valle del Adige, raudamente y trotando otra vez, empecé a bajar.

Un paso en falso y directo al Adige.

En dos horas estaba en la ciudad, con los pies empapados por el temporal (por suerte había llevado una campera de goretex asi que pude conservar el cuerpo seco).

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